Alex Ayala: “Mi intención era mostrar la historia que hay detrás de la Historia”

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Le pregunté a Álex cuál era el espíritu de este libro y en qué había encontrado la motivación para hacerlo. Como siempre resulta difícil hablar de uno mismo, no me respondió. Prefirió que alguien lo dijera por él y me remitió al prólogo que Fernando Molina, periodista y escritor boliviano (además, jefe de Álex por casi tres años) escribiera para su última obra. El texto es extenso; yo sólo elegí algunas oraciones que creo, aún sin conocerlo, que definen la esencia de estas crónicas y de su contador: “Hay algunos escritores (…) que trabajan con estas “vidas minúsculas” (como las llamó el novelista francés Pierre Michon). Las vidas de seres anodinos que un día se enfrentan con la Historia o la notoriedad. De este cruce surge el mundo de Alex Ayala. (…) Sus héroes son patéticos, pero por eso mismo entrañables. Ese su patetismo es la clave de su humanidad. Son los únicos héroes que vale la pena conocer personalmente: los “perdedores””.

Nació en Vitoria (España), pero, como dice una biografía que circula por el ciberespacio (y que él ratifica), además de ser español de nacimiento es “boliviano de corazón y tartamudo de vocación”.

Álex Ayala es autor de “Los mercaderes del Che y otras crónicas a ras del suelo” y no cuenta cualquier historia; reúne catorce crónicas (las mejores que produjo en los más de diez años que lleva en Bolivia) sobre personajes que pasan sin sobresaltos por la lupa que filtra la “actualidad publicada”: jubilados que cuidan los lentes de una estatua de Lennon, el sastre boliviano mentor del “Evo Fashion” o el plantel de un equipo de fútbol secuestrado en su propia cancha son algunos de sus protagonistas…

 

Entre todas las historias, hay una que le da nombre al libro. Un personaje del que ya parece haberse hablado todo, que ya es mito, sobre el que se han escrito volúmenes con minuciosos detalles de su vida: el Che.

Abocada a descubrir lo circundante, lo que ayuda a la construcción del “relato oficial” pero nunca lo encabeza, la mirada de este autor logró evadir el protagonismo de semejante figura para posarse, acertadamente, en quienes lo rodearon en el último tramo de su camino final. Rasguñar pedacitos de la historia del célebre guerrillero y convertirlos en mercancía…¿alguien sabe algo de los mercaderes del Che?: “Del Che se pueden hacer muchísimas lecturas. Estamos hablando, para bien y para mal, de uno de los grandes personajes del siglo XX. De un señor que aún sigue dejando huella en los más jóvenes, también para bien y para mal. Pero a la hora de escribir la crónica que da nombre a este libro no quería centrarme en el Che como personaje o como mito, sino más bien convertir en personajes principales a todas aquellas personas que pululan todavía alrededor de su figura en Vallegrande, el pueblo donde lo exhibieron al mundo como si fuera un trofeo de batalla, y La Higuera, el lugar en el que lo mataron a sangre fría. A mí no me interesaba juzgar al Che en la nota ni hacer un inventario de algunas de sus andanzas. Mi intención era mostrar la historia que hay detrás de la Historia”, explica Álex sobre la crónica que titula su libro.

Considera a éste el género periodístico por excelencia, porque le permite mantenerse en los principios básicos de investigar y buscar por sobre todo la verdad, pero sin dejar de lado la debilidad por escribir lindo y bien, con vuelo. Tiene la sana costumbre de la nueva generación de cronistas: hacer de personajes ignotos, grandes protagonistas de historias propias o ajenas. Sabe cuál es el principio rector (al menos el suyo) para hacer buenos textos:

“La consigna es: no aburrir, entretener, desengañar”.

Creo que con eso basta para tentarse a leerlo.

 

-En Argentina, el libro puede conseguirse en Buenos Aires, en la librería Eterna Cadencia. Pronto también se podrá comprar una nueva versión revisada en formato digital en Amazon-.

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