Mejor que ficción: lo mejor de la crónica iberoamericana

By lucialalli | septiembre 28, 2012 at 7:57 pm | No comments | Tendencias | Tags: , , , , , , ,

Como les contamos previamente, el escritor español Jordi Carrión, estará le próximo lunes 1 de octubre en la Universidad Abierta Interamericana, presentando por videoconfernecia su antología Mejor que ficción. Crónicas ejemplares (Anagrama, 2012).

En este libro, Jordi Carrión presenta una selección de grandes crónicas de autores iberoamericanos. Según el mismo autor expresa, esta elección no pretende ser excluyente si no representativa de un material extensísimo que se ha generado en los últimos años dentro del periodismo narrativo y la crónica, género que viene pisando cada vez con más intensidad en el territorio de habla hispana.

“Porque una crónica (un documental) debe ser mejor que la realidad. Su orden o su aparente caos, su estructura, su técnica, sus citas, la presencia del autor tienen que comunicar el sosiego que la realidad no sabe transmitir: lo he entendido por ti, lector, que ahora, a tu vez, lo entiendes. Te paso el testigo. Podemos seguir viviendo. Me imagino a los cronistas como a seres dotados de una antena integrada y con sistema de emisión de datos: humanos capaces de sintonizar con la música de su presente, leerla y transcribirla para que también los demás la podamos leer. Y reescribir. Crearla para que la podamos recrear.”, expresa Jordi en el prólogo de Mejor que ficción sobre este género .

En esta nota, a modo de anticipo, compartimos pequeños fragmentos de algunas de las crónicas citadas en la obra de Carrión.

“Los aeropuertos carecen de carácter definido, cumplen funciones provisionales, huelen de modo artificial, aceleran los nervios y las pisadas. Estos defectos son sus virtudes. Sólo bajo esas bóvedas de cristal y aluminio resulta placentero que exista una arquitectura de ninguna parte.

(…) El tráfico se estudia con la misma sutileza que el follaje. No hay otra isla con tan afanosos desplazamientos. Todos son tumultuosos y todos funcionan. La “hora pico” existe, pero es una variante apenas perceptible de la norma, un trastorno que sólo altera a los microespecialistas, es decir, a todos los japoneses, capaces de distinguir si un té se prepara a 70 o 75 grados”.

“Al Frente lo enterraron en una tumba del sector más pobre del cementerio de San Fernando, dondeconviven los mausoleos señoriales de la entrada, y las pedestres sepulturas sobre la tierra.Adornados por flores de plástico, los muertos quedan como sembrados a lo largo de una planicie enla que resalta hoy la tumba de Víctor Vital. Resplandece entre las demás por las ofrendas. Gruposde chicos enfundados en sofisticados equipos de gimnasia y zapatillas galácticas se reúnen paracompartir con el Frente la marihuana y la cerveza. Las ofrecen para pedirle protección.San Fernando es ese partido del conurbano bonaerense cuya estación del ferrocarril Mitre es casi laúltima antes de llegar a Tigre, a poco del Río de la Plata, entre Béccar y Carupá: es la zona del paísdonde la brecha entre pobres y ricos es abismal. La fortuna ajena parece al alcance de la mano: allíse da la maldita vecindad entre el hambre y la opulencia”.

“Antes que nada, se ve a sí mismo como un cinéfilo. O, al menos, alguien para el cual “el cine es muy, muy importante, casi vital”. Ve, por lo bajo, siete filmes a la semana. A veces más, porque ahora que vamos camino al invierno se pone melancólico y como ya no tiene polola y la depresión a veces le pisa los talones, es perfectamente capaz de ver cinco a seis películas en un fin de semana.

(…) Joel es más bien alto y tiende a usar buzos y chalecos con capuchón y es un fanático del fútbol. Antes, en Santiago, entrenaba un equipo sub-17 de una liguilla; ahora juega todos los domingos como puntero derecho. Joel usa esos anteojos de marcos de carey que están de moda. “Estos sí que son piratas, porque no son Dolce & Gabbana; están hechos, seguro, en China: lo que compré es algo parecido al orginal y el marco me sirve, funciona y me gusta. Además está el precio. Yo no podría gastarme una fortuna en anteojos así. Además, si te fijas, estos lentes son B&C, o sea, no me están vendiendo algo falso, me están vendiendo algo que se parece. Los piratas, piratean, copian. Es decir, imitan. O, para ser más chileno, tienden a pasar gato por liebre. El que me vendió mis anteojos en el Persa no me estaba cobrando cuatrocientos dólares, nunca me dijo que es un original. Hay gente que vende algo falso y dice que es verdadero. Si lo piensas, en Chile por lo tanto hay pocos piratas, quizás hay mucho minoristas. Yo, por mi parte, no estoy en el mercado de dvds originales. ¿Siete en diez mil? Claramente no son originales. Además, ¿qué es realmente un original? El cine no es una pintura. Todos los originales al final son copias de un master. ¿O no?”.”

“Un anciano del Caribe vive de contradecir la trágica norma de todo sepelio: te hace reír de la muerte. Cuenta chistes en los funerales. Esta es la historia del señor Chivolito, un risueño ciudadano de Barranquilla. Si no eres el muerto, ríete.

(…) A menudo son los propios dolientes quienes lo solicitan como bufón, pues saben que su presencia le garantiza compañía al difunto. También sus vecinos le avisan cuando alguien acaba de fallecer. Y a veces él mismo está pendiente de los carteles de exequias que los deudos de los difuntos pegan en las paredes. En Soledad y en varios barrios del sur de Barranquilla es popular la frase según la cual un velorio donde falte Chivolito no tiene ni pizca de gracia.

(…) La risotada es estrepitosa. El anciano desdentado luce al borde de un infarto. Se sacude, se golpea el pecho con la mano abierta. Los ojos le lagrimean. En medio de la algarabía, ninguno de los radiantes espectadores parece interesado en mirar hacia la sala, donde las mujeres enlutadas continúan entregadas a su plegaria por el difunto”.

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