Y un día la tragedia ocurrió en mi barrio

By juanmascardi | diciembre 12, 2013 at 1:00 pm | One comment | Tinta digital | Tags: , , ,

Por Juan Mascardi

Mientras a Evangelina se le caía el techo del baño en su cabeza, Franco se despertaba al borde del precipicio en un departamento sin paredes y Gisel caía al vacío montada en su cama desde un cuarto piso, la onda expansiva sólo me movió diez centímetros hacia atrás. Estaba sentado escribiendo un guión a seis cuadras de la mayor tragedia de la historia de Rosario. Pensé que podía ser un accidente en un edificio contiguo, pero no. Seguí escribiendo hasta que las sirenas de las ambulancias saturaron la sonoridad del barrio. Desde las 9.38 del 6 de agosto de 2013 y durante quince días cubrí para La Nación.com una tragedia cercana, próxima.

Al llegar al sitio de la tragedia estuve más de una hora mirando para todos lados, sólo mirando. Nunca en mi vida había observado tanta gente en estado de shock. Esa mañana salí a la calle sin saber para qué medio iba a cubrir el desastre. Mientras corría al lugar me llamaron desde La Nación, empecé a hablar, a contar en tiempo real lo que estaba viendo hasta que perdí señal. “Un periodista es una cámara con sus ojos, alguien que sale de su lugar de comodidad para ponerse incómodo, y va a buscar y vuelve para contarlo. Ese movimiento está en la base de la cosa periodística, por lo menos desde hace treinta años para acá”, sostiene Leila Guerriero. Esa mañana de agosto traté de ejercer el oficio de esa manera. Entre medio de las corridas y los gritos desesperados me topé con Franco: “El hombre que se despertó al borde del precipicio”. Sin conectividad, sin señal, realicé una cobertura digital como en las viejas épocas. Reportando y corriendo seis cuadras hasta mi casa. Escribiendo bajo presión. Ejerciendo el periodismo narrativo, recreando escenas de vida en medio de tanta muerte.

 
Testigo directo: el hombre que se despertó al borde del precipicio tras la explosión en Rosario

 

Luego llegó el momento de la guardia periodística, la información, el minuto a minuto, la aparición de los rescatistas y los hombres comunes que se vistieron de héroes. El contexto, qué fue lo que pasó. Aunque esa madrugada de tragedia barrial  hice catarsis con estos dos textos redactando hasta las tres de la mañana.

 

La cuadra de la explosión, la que más caminé en mi vida

 

 

 

La heroica acción de un hombre común en medio de la tragedia

 


 

Desde que escuché la historia del rescate de Gisel, fui a su búsqueda. La encontré en Facebook a la medianoche 15 días después. Las relaciones sociales también  las fundamos en el universo digital, nuestro universo. El hecho de poder publicar sin pulir, sin editar es como un diamante en bruto: honesto y claro. Si miles de millones de conversaciones ocurren en el chat de Facebook… ¿Por qué podemos desestimar esa herramienta para el periodismo?

 

Gisel Patroni , después de la tragedia en Rosario: “Que las personas vivan intensamente y disfruten de cada minuto”

 

 

El segundo día de la tragedia, llegué a la zona cero durante la mañana, muy temprano. Luego del estruendo, cómo retratar tanto silencio.

 
Oroño: la gran sala de espera de un consultorio a cielo abierto

 

 

 

La innovación de one-shot
 
Para poder sostener este relato, traté de utilizar la técnica del one-shot, un plano secuencia para sostener y verificar el relato de forma audiovisual, sin cortes, sin edición. Este fue el resultado:
 


 

El 10 de agosto recibí una llamada del canal de noticias C5N. Desde las 6.30 hasta las 22.00 pude cubrir en vivo parte del dolor extremo. Y hubo un momento de esos que trascienden Hace varios años entrevisté a un ex combatiente de Malvinas en el canal de cable de San Lorenzo donde hacíamos un programa semanal. Durante la conversación me emocioné mucho, contuve las lágrimas, pensaba que ser profesional era controlar los sentimientos. Cuando terminé, pedí el corte como pudo, con un nudo en la garganta. Al finalizar el programa, el colega Andrés Saccone, que era mi jefe, me preguntó: “¿Te emocionaste?”. “Sí, claro”, le contesté. Saccone insistió: “¿Tuviste ganas de abrazarlo?”. Le respondí que sí, tratando de abrir con la afirmación ese sentimiento que había reprimido en vivo y en directo. Entonces Andrés me hizo la última pregunta: “¿Y por qué no lo abrazaste?”.

Tuve que esperar casi diez años para que la TV me brinde una nueva oportunidad para poder abrazar a quien quiero, a quien queremos: los bomberos y socorristas que aún trabajan removiendo escombros con la esperanza de que aún exista alguien con vida. Ocurrió el sábado 10 de agosto de 2013 a la vera del edificio que se derrumbó luego de un escape de gas en Rosario.

 
“Gente hermosa salva al mundo“, decía un cartel dibujado por un grupo de niños que colgaba en una de las paredes aledañas al sitio de la tragedia. Admiración y orgullo. Siento una profunda emoción por haber podido contarles por C5N -para toda Argentina- esta historia.
 


 
Fueron dos semanas de cobertura. De tuits, datos de último momento, las primeras víctimas fatales, el heroísmo de los bomberos. Luego siguieron otras notas, sobre remoción de escombros, el duelo, el luto y la postragedia. Esa que aún late en una ciudad fracturada.

Acerca del autor

juanmascardi

Lic. en Comunicación Social (UNR 1992-1996) Especialista en Comunicación Digital Interactiva (UNR 2009-10) Director de las Lic. en Periodismo y Lic. en Producción y Realización Audiovisual (UAI-Rosario). He trabajado en Crónica TV, Cablevisión, ON24, Canal 3 TV Litoral, Canal 5 Telefé, Radio Universidad Rosario. Actualmente me desempeño como cronista en Canal 5 Telefé de Rosario y Director y Guionista del ciclo documental Sustancias Elementales que se emitió en Canal Encuentro del Ministerio de Educación de Argentina. Soy docente de las asignaturas Periodismo Televisivo y Periodismo Digital (UAI-Lic. en Periodismo) Cibercultura (UAI- Lic. en Publicidad) Taller de Realización Documental y Publicitario (UAI- Lic. en Realización Audiovisual)

Un Comentario

  1. Mariana Alegre (3 años atrás)

    Excelente trabajo Juan. Recuerdo, que al día siguiente de la explosión te entreviste para el programa de radio en el que trabajaba, y tu relato era en un tono, como el que va descubriendo mientras habla, lo que estaba viviendo. Para mi fue especial, también había recorrido esas calles, en mi época de estudiante, visualizar a través de tus palabras la magnitud de la tragedia, me hizo emocionar.
    Los periodistas -al menos la experiencia me ha enseñado eso- esperamos una gran cobertura, nunca una gran tragedia, cuando suceden las dos cosas, en el momento se enciende el piloto automático, pero no podemos apagar nuestras emociones, menos cuando nos pasan tan cerca.
    Muy buen trabajo, como siempre.

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