¿Llegó el fin de los comentarios en los medios digitales?

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Por Juan Mascardi

La palabra hiriente, el agravio intolerante, la descalificación antojadiza, el no argumento, la pulsión violenta. Frases que se amontonan a las patadas en la sección “Comentarios” en los medios digitales. Espacios que nacieron con la promesa de un feedback, con el sueño del fin de la verticalidad mediática, con la esperanza de la participación ciudadana y ahora son chorros y chorros de insultos que no conducen a nada. Imbéciles que escriben escudados bajo la cobardía del anonimato. ¿Llegó la hora de eliminar los comentarios en los portales on-line?

En un lejano 2010, el mexicano José Antonio Aguilar Rivera publicó “Crítica del ciberdemocratismo”. En el artículo, el investigador analiza lo que ocurre con los medios de su país: “Hagamos un experimento: tomemos, de cualquier diario que practique el ciberdemocratismo, 100 notas al azar y cataloguemos los comentarios. Veremos, me atrevo a aventurar, que en general el alegato ramplón reina soberano. La norma es la falta de civilidad en estas discusiones. Los comentarios civiles que apelan a la razón son los menos. En lo que hace a la forma, las entradas generalmente son breves, están mal escritas, con pésima ortografía y sintaxis. Algunas son verdaderas joyas, muestras de un haiku de la ignorancia. Aunque la mayoría de los diarios amenaza con borrar comentarios obscenos o injuriantes, en la práctica casi ninguno lo hace. Y así sus páginas semejan un muro cibernético, cubierto de estridente graffiti. En el corazón de este fenómeno hay una creencia que funda el democratismo: todas las expresiones son iguales y todas, hasta la más absurda, deben ser escuchadas con el mismo respeto. Todos tenemos derecho, no sólo a expresarnos, sino a ser publicados. Es un padecimiento de las democracias nuevas. La libertad de expresión no implica que todas las expresiones merezcan o deban publicarse”

Repasemos.

–          Falta de civilidad

–          Pésima ortografía y sintaxis.

–          Falsa promesa de los medios de borrar aquellos mensajes injuriantes

–          La nivelación de las opiniones, la no jerarquización del argumento.

¿Perdiendo ganamos?

¿Qué se gana y qué se pierde teniendo o quitando los comentarios en los medios digitales? Durante el mes de octubre, la Red de Ética Segura de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano lanzó un debate vía Twitter sobre esta temática. La consolidación de las redes sociales como espacio de catarsis y emergencia de comunicación y la inexistencia de los curadores de contenidos en los medios digitales fueron dos ejes del debate. ¿Es imposible mediar entre el torrente de insultos y establecer pautas de convivencia donde prime el respeto de las opiniones? El debate se reactualizó días después cuando se conoció el dictamen del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que concluyó que los medios de comunicación tienen responsabilidad sobre los comentarios ofensivos publicados por sus lectores en sus páginas web. El punto de partida es un caso presentado en Estonia donde un portal de internet fue condenado por los comentarios de sus lectores en una noticia. Se trata del sitio web de noticias Delfi.ee, que fue declarado culpable por la justicia de Estonia por albergar en su plataforma comentarios difamatorios escritos por sus lectores en un artículo. Al apelar ante el tribunal europeo, el medio señaló que la condena significaba una violación a la libertad de expresión, protegida por el artículo 10 de la Convención de los Derechos Humanos.

El debate que lanzó la FNPI aludía a un estudio que llegaba a la conclusión que los comentarios groseros escritos por los usuarios de las páginas web de noticias pervierten el mensaje original que el autor quiere comunicar y confunden a los demás lectores. El estudio científico fue realizado por la Universidad de Wisconsin en Madison: “De acuerdo al estudio que involucró a 1.183 participantes que leyeron los comentarios publicados en un blog de ciencia hecho para la ocasión, aquellos voluntarios expuestos a los comentarios rudos y negativos terminaron formándose opiniones mucho más polarizadas que aquellos que habían leído el otro tipo de opiniones”. Desde la Red de Ética y Periodismo preguntaron a periodistas y editores de medios Latinos: “¿Qué responsabilidad tienen los medios de comunicación sobre los comentarios que albergan en sus páginas web? ¿Están los medios haciéndole algún tipo de control de calidad a los comentarios que hacen sus visitantes? ¿De qué manera inciden estos comentarios en la percepción que otros lectores tienen respecto a las noticias que leen y al medio de comunicación que las publica? ¿Es correcto eliminar la posibilidad de comentar las noticias?”

Estas son algunas de las opiniones

Édgar Félix @edgarfelix: Los medios sordos, otra vez. Mejorar la moderación de comentarios. Quitarlos, es regresar a los medios verticales.

Guadalupe Lizarraga @gpelizarraga: No, eliminar los mensajes de los medios sería perder la cercanía y retroalimentación de los lectores

Óscar Durán Ibatá @Duranosca: La eliminación no es la opción. Se busca interactividad y ella se puede iniciar por esos debates. Filtrados y examinados.

Flavio Vargas GC @flaviovargasg: Los comentarios en las noticias tenían sentido antes de las redes sociales

José Luis Rojas @rojastorrijos: Moderar con calidad es ante todo escuchar a la audiencia, a la que hay que fijar con claridad las reglas del juego

Gran cantidad de opiniones se centraron en una figura casi ausente en los medios, el moderador-editor. Esto habla que el espacio de los comentarios no está ponderado por los mismos medios, sólo fue creado y ha quedado como un espacio desierto de sentido, abandonado a merced del pulso las pulsiones de los lectores anónimos fabricantes de insultos líquidos.

Caso testigo

Según publica el diario El País de España, en enero del 2006, el medio Delfi publicó un artículo sobre la decisión de cambiar algunas de sus rutas, tomada por la compañía de ferris Leedo, lo cual tuvo como consecuencia la demora en la apertura de otras rutas más económicas para quienes necesitaban viajar a algunas islas de Estonia. La decisión enfureció a algunos lectores del portal, que publicaron amenazantes e insultantes comentarios anónimos contra Leedo. La noticia generó 185 comentarios. Una veintena de ellos, según la sentencia, eran insultos y amenazas al accionista mayoritario de la empresa.

¿Y la libertad de expresión? Si bien el medio eliminó los comentarios cuando el afectado lo solicitó, le negó la indemnización. Pero Delfi recurrió a Estrasburgo porque consideró que la medida vulneraba su libertad de expresión. Atención: La Justicia europea consideró que el portal de Internet no tenía los instrumentos adecuados para frenar los comentarios ofensivos e insultantes.

Más acá de Europa

Con la llegada del webperiodismo, la convergencia de medios y el desembarco en la web de medios que más acostumbraban a los mensajitos radiales y a las cartas de lectores, la carencia de una estrategia, la falta de inversión en la incorporación de profesionales adiestrados en la moderación de la audiencia transformó la promesa democrática en una farsa, una representación de un diálogo sustentado sólo en la incontinencia verbal, el insulto y la provocación. Muchas veces, incluso, en la descalificación de los autores hurgueteando sus vidas privadas.

Hace algunos días, lancé un post en Facebook, adelantado este tema. Casi como una proclama. Creo oportuno replicar algunos comentarios en esta nota que apunta a un interrogante clave ¿Eliminar o moderar? ¿Ser o no ser?

Bárbara Zucker: Se deben de moderar. Dejar sólo los comentarios que aporten. Creo que el director o editor de la sección debe de hacer el trabajo pero no lo hacen.

Salvena Miel: Me pasó varias veces en distintos diarios que eliminan comentarios que no son agresivos y dejan justamente los más repugnantes. Aquí hay una intención clara de generar malestar, sin saber o a sabiedas, los comentarios siguen siendo parte de la editorial.

Sergio Lopez Bonaviri: Hay que analizar también desde dónde se expone la información.

Lore Lorena: Un cambio de conciencia donde cada uno respete esta gran regla: “tratar al otro como deseas ser tratado”.

Bernarda Guerezta: Eliminarlos sería casi una manera de desviar la mirada me parece. Porque la violencia late, porque la intolerancia frente a lo adverso es indicador de muchas cosas que tenemos que empezar a escuchar. La pregunta que deberíamos empezar a hacernos es para qué escribimos lo que escribimos. ¿Para que otros nos lean? ¿Para buscar adherentes a la causa de la bronca? ¿Para saciar una necesidad egoísta de hacer catarsis sin objetivo? ¿Para salir en los medios? ¿O podremos comenzar a construir un ágora virtual?

Claudia Bazán: Es morboso y aunque no lo admitan también es responsabilidad de los medios porque ceden ese espacio.

Hugo Berti: Los medios son responsables por facilitar la difusión de lo que allí se dice.

Jorge Ramírez: Es tremendo leer las barbaridades que se dicen. Sin dudas los medios son responsables.

Vanina Lorusso: Ni que uno fuera todo el tiempo a opinar sobre el trabajo de los demás… Además, más temprano o más tarde todos los comentarios conducen a una forma de nazismo en la que hay que eliminar a alguien. Eliminar al periodista, a otro comentarista, a chinos, negros, musulmanes. Total no hay que dar la cara.

Marcela Isaías: La mayoría no son comentarios, son insultos, vómitos, catarsis y opiniones porque sí, porque la vida fluye, además de operaciones de todos los colores. Eso no puede llamarse participación de ninguna manera.

Christian Espinosa: Acá en Ecuador la virulencia llegó a tal punto que la Nueva Ley de Comunicación pidió que los medios exijan registro de número de cédula y responsabilizarse por lo que se diga: muchos medios cerraron comentarios, otros lo conectaron con FB. Si un medio abre su casa, es su obligación moderarla y promover el diálogo, yo creo que muchos se lavan las manos de esta responsabilidad y la poca cultura de aporte vs el simple insulto o descalificación hizo pagar el precio de cerrar comentarios en la mayoría de medios locales.

 

1 COMENTARIO

  1. Muy buena la nota.
    Es curioso que justo esta interesante nota sobre los comentarios no tenga comentarios.

    A todo esto hay que sumarle que en Argentina existen los comentaristas pagos.

    Basta entrar a Infobae y ver que comentaristas que publican comentarios siempre contra el gobierno tienen cientos y cientos de comentarios por día.
    Y muchos son copy y paste.
    Es probable que también haya comentaristas pagos a favor del gobierno. Aunque en general provienen de la militancia joven.

    Sin duda creo que los comentarios son valiosos, a mi entender debería buscarse la manera de evitar el anonimato y moderar los mensajes.
    Ni las notas ni los comentarios deben ser anónimos.

    saludos
    Leandro

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