De historias bizarras, grotescas pero siempre posibles

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Hace ya tres años una revista surgía para brindarle al periodismo rosarino una mirada diferente. Un mirada literaria, subjetiva -por sobre todas las cosas- e irónica, casi una sátira de la realidad. “Rosario Gonzo” Así se llama este medio gráfico impregnado por la creatividad de, primero cuatro apasionados del periodismo de no ficción: Álvaro Marroco, Damián Pettinari, Eloy Gauna y Cristian Oliva, para luego reducirse a los dos primeros.

Rosario Gonzo” una revista que lanzó su primer volumen en papel y que luego continuó de forma online guarda el encanto de las historias cotidianas, las historias insignificantes que solo un ojo muy observador y crítico puede encontrar. Tales relatos se pueden hallar desde en un “superchino”, una librería vieja en donde, prácticamente, carece de clientes, hasta las noticas más comunes de los medios tradicionales pero bajo una mirada bizarra. Siempre contados en primera persona e inspirados por grandes de este género como Hunter Thompson o Emilio Fernandez Cicco.

“Habíamos dicho de buscar historias que no estén contadas en otros medios, buscar historias que sean más alternativas, que sean más tirando a lo que sería outsider”, explica Alvaro Marroco a Crónica Z, fundador y actual integrante de la revista. En efecto, todas esas tramas se encuentra en este medio, claro que teñidas por un toque ficticio, alteradas por algún que otro factor que le da un giro más seductor a las experiencias del día a día.

“Lo que tiene el gonzo es que cuando la realidad se torna aburrida, entra la ficción, osea está permitido en este tipo de crónicas, pero lo que sí requiere el gonzo es la presencia indiscutible del narrador sobre el hecho”, cuenta Marroco enhorabuena para fundamentar una nota sobre “drogas, prostitución y un par de libros que zafan”, que trata sobre una vieja librería ubicada en calle Sarmiento, que al carecer de clientela, el periodista se extraña y comienza a formularse diferentes hipótesis sobre cómo se sustenta dicho comercio.

Convierten lo simple, sencillo y algo que le puede suceder a cualquiera en un relato fascinante, sátiro, irónico y en gran parte ficticio. Los clásicos cuentos o historias de la no ficción y sus correspondientes autores tampoco pueden faltar en las notas de esta revista, hasta tal punto de convertirse en una disfrazada recomendación. Como ocurre en la nota de los “Superchinos” en el siguiente fragmento haciendo referencia a una obra de Cesar Aira: “La novela pergeñada desde el cotidiano acto de ir a un

superchino para hacer las compras, termina envuelto en un alocado trip de aventuras y eso es lo genial de esta novela, de pensar que los actos cotidianos con algo de imaginación son aventuras en sí mismas”.

Por ello cuando se creía que todo estaba dicho o que el periodismo es lo que se ve en los medios tradicionales, aparecen nuevas formas de reinventar el mejor oficio del mundo -como afirmó García Márquez- y es esta innovación la que se destaca en Rosario Gonzo. Más allá de las historias casi verdaderas o casi ficticias es el hecho de animarse a algo nuevo lo que hace todavía más interesante aquella revista de historias bizarras, grotescas pero siempre posibles.

TXT: Marianela Medina – @medinamaru9

 

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