Aseguran que el tomate podría conservar su sabor por más tiempo

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Hace ya 20 años que se viene estudiando la posibilidad de mejorar las características del tomate. Estos estudios se basan en futuros perfeccionamientos de calidad como el color, sabor y la vida poscosecha del mismo.

Javier Pereira da Costa, Licenciado en Biotecnología e investigador asistente del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas), es quien ha estado realizando esta investigación junto a un equipo de Ingenieros Agrónomos y Licenciados en Biotecnología. La investigación se llama “Nuevos genotipos de tomate con calidad diferenciada del fruto” y consiste en buscar la solución para que el tomate tenga más “vida” poscosecha (tiempo transcurrido desde que el fruto es cosechado hasta que se vuelve comercialmente inaceptable).

Este grupo de profesionales deciden estudiar el caso, teniendo en cuenta que el tomate es una de las hortalizas que más se consumen en nuestro país con un promedio de 16 kg por habitante al año, el cual es superior al consumo promedio mundial que es de 5,6 Kg por habitante al año, y es importante tener en cuenta que a nivel mundial ocupa el 7° lugar en relación a los ingresos que genera.

Actualmente, Argentina importa semillas hortícolas, que si bien presentan mayor vida poscosecha, tienen menor calidad. Las semillas importadas, aunque satisfacen el rendimiento buscado por los productores locales, carecen de la calidad requerida por los consumidores y son materiales que fueron desarrollados para otros ambientes y condiciones de cultivo; es decir que en las tierras argentinas no tienen la misma rentabilidad que en otras tierras.

Por lo tanto el principal objetivo de esta investigación es proveer al mercado local hortícolas, semillas nacionales de variedades de tomate que produzcan frutos de buena calidad.

Actualmente se cuenta con alrededor de 20 nuevos genotipos de tomate con calidad diferenciada del fruto que van a ser caracterizadas a nivel fenotípico, genómico y transcriptómico, y a partir de estos resultados se seleccionarán aquellos genotipos que podrían ser más frecuentes a la hora de la comercialización, y luego iniciarán el proceso de inscripción de variedades ante el Instituto Nacional de Semillas (INASE).

“Para llevar a cabo este objetivo nos basamos en nuestras investigaciones previas en las que hemos demostrado que es posible prolongar la vida poscosecha a través del uso de especies silvestres de tomate que evitan el deterioro de la calidad que provoca la incorporación de genes mutantes que afectan el proceso normal de madurez del fruto” Aportó Javier.

TXT: Cignetti M. Paz

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