Gregorio D´Angelo: “Los videojuegos son un canal para que los chicos puedan decir lo que piensan”

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Jugar videojuegos es una de las actividades más frecuentes entre niños y adolescentes. Gregorio D´Angelo vio en ellos una puerta para educar a los más chicos de una manera diferente. Fundó los Talleres de Creación de Videojuegos y se transformó de padre a educador y a sus alumnos de consumidores a productores. Un proyecto que no deja de crecer.

Todo comenzó en la Escuela Sarmiento Nº 55 de Rosario, donde los hijos de Gregorio recibían su educación primaria. D´Angelo formaba parte de la cooperadora y un día advirtió que había un cajón lleno de netbooks del plan “Primaria Digital” que nadie utilizaba porque las capacitaciones para los docentes aún no se habían brindado. Como en la escuela se realizaban diferentes talleres, se ofreció a dictar un taller de creación de videojuegos. La convocatoria fue excelente e incluso al año siguiente tuvieron que abrirse dos comisiones por la demanda de niños interesados en aprender.

Con el tiempo llegó la propuesta de Laboratorios de Innovación Ciudadana de Santa Fe (Santalab) de realizar los talleres de forma abierta en la Plataforma Lavardén y el proyecto tomó más impulso. Se trata de aproximadamente 12 encuentros de una hora y media donde los chicos exploran y fortalecen su imaginación. “En los talleres no me centro tanto en la programación sino en la creación de una experiencia para el jugador. Con los chicos trabajamos la idea de que cada juego es un mundo con sus personajes, objetivos, reglas, conflictos y eso define su identidad lúdica”, expresa el docente.

Gregorio es apasionado por su trabajo y destaca que es necesario ver a los videojuegos como un producto cultural. “Para mí no solo es importante que tal vez alguno de mis alumnos en un futuro desarrolle una carrera de programador, sino que aprendan el detrás de escena de los juegos que consumen día a día. Para crear un videojuego se necesita una tomas decisiones constantemente, y esas decisiones representan una visión del mundo por parte de su creador. Aprender sobre ellos les permite analizar lo que están consumiendo y convertirse en productores. Los videojuegos son arte, una manera de expresarse y un canal donde cada niño puede decir lo que piensa y mostrar su visión del mundo”, relata.

Pero la relación del programador con los videojuegos no surgió en ese momento sino que empezó en su adolescencia. “Soy autodidacta empecé a los 13 14 años cuando empezaban a salir las primeras computadoras personales. Empecé a crear programaciones y a inventar algunos jueguitos. Después por un tiempo me dediqué a la música y a los 25, cuando empezaron los primeros programas de animación en 3D con la película Tron, volví a incursionar en el mundo de la programación”, cuenta.

En el 2000 empezó a rastrear a otros programadores de videojuegos en Rosario y en 2006 se convirtió en uno de los fundadores de RGD (Rosario Game Devs) asociación de desarrolladores de videojuegos de Rosario.

Actualmente Gregorio se encuentra trabajando junto al Ministerio de Educación de Santa Fe en el área de Tecnologías Educativas dentro del programa Tramas Digitales, donde brinda charlas para docentes sobre videojuegos y educación. “La idea es que los docentes dejen de ver a los juegos como un enemigo contra el cual combatir, sino como una herramienta para acercarse a los chicos, captar su interés y despertar su curiosidad”, expone y agrega: “Se empezaron a armar capacitaciones para hacer una experiencia piloto de talleres en escuelas provinciales, donde vamos a formar a los docentes para que puedan brindarlos ellos mismos. Vamos a trabajar en parejas pedagógicas formadas por alguien con conocimientos técnicos y un docente para que se complementen y así obtener lo mejor de los dos mundos”.

Gregorio también se dedica a generar juegos de realidad virtual y sueña con que su trabajo ayude a personas enfermas o con alguna discapacidad a vivir las experiencias que en la vida real le resultan imposibles. “Me contacto una doctora que trabaja con personas cuadripléjicas y para mí fue muy emocionante. Pensar en poder lograr que chicos con limitaciones físicas puedan tener la experiencia de nadar en el océano o subir una montaña, imaginar que alguien paralizado puede pasear gracias a la realidad virtual es muy fuerte. Es un campo muy interesante para explorar en cuanto a la salud y la educación. Creo que la realidad virtual va a ser una revolución como lo fue para mi generación la televisión” , cuenta muy emocionado.

La pasión de Gregorio por los videojuegos y su trabajo se trasmiten en cada palabra. Un soñador que logra que día a día que su proyecto crezca sin limitaciones.

TXT: Cecilia Oriolani

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