Muestra “El mundo a través de la personas, crónicas audiovisuales de Juan Mascardi (2003-2013)”

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Historias de vida, retazos de lo cotidiano, relatos de todos los días.

En Latinoamérica todo está en estado de ebullición. Hay mucho para narrar y el espacio de la crónica es un corsé flexible y laxo. Con reglas que se quiebran ante tanto realismo mágico. La crónica audiovisual, casi sin espacio en la televisión, sale de la pantalla casera y se cuela en esta muestra retrospectiva que incluye diez años de producciones.

“El mundo a través de la personas (Crónicas audiovisuales de Juan Mascardi 2003- 2013)” arranca en Rosario (Santa Fe). Durante dos días se podrán ver parte de las realizaciones audiovisuales del comunicador social en Arteón, Espacio INCAA de Rosario, (Sarmiento 778) los días 3 y 5 de diciembre a partir de las 20 horas.

Programación:
Lunes 3 de diciembre, desde la 20.00
Querido Doctor + Gud Mornin Colón + Agua: Tiburones en el Paraná y Fuego: Prendan hogueras del primer ciclo de Sustancias Elementales.

Miércoles 5 de diciembre, desde las 20
Aire: Luces arriba y Tierra: La Biblio y el fútbol del primer ciclo de Sustancias Elementales + los cuatro capítulos de Sustancias Elementales II : Los versos de la tierra – Aguas amargas – Ensamble sobre fuego – Trazos de cielo

Galería de fotos de la muestra

Para la muestra se diseñó un catálogo (una especie de libro digital) donde hay un análisis de la obra a cargo del Mg. Antonio Galimany, la palabra de especialistas y una síntesis del recorrido de cada una de las crónicas.

Los últimos diez años en la vida de Juan Mascardi, por Antonio Galimany (fragmento)
“Durante la década del cambio de milenio, Juan Mascardi (Colón, Argentina, 1974) construyó con paciencia y en silencio una obra audiovisual apalancada desde la independencia, el Interior y los presupuestos bajos que, de a poco, ha encontrado a su público, circulando con regularidad por esa red expansiva que constituyen los festivales de video y las televisoras culturales de Latinoamérica. El arco temporal entre los dos extremos de esa trayectoria ocupa, precisamente, diez años: acaso el tiempo suficiente para dejar caer sobre ella una mirada de síntesis y, también, el pretexto perfecto para agruparla en la retrospectiva itinerante que este catálogo promociona”

Tal padre, tal hijo, por Marcelo Canellas (fragmento)
“Juan Mascardi es argentino. Lo sabía cuando vi el gran documental Querido doctor. Más allá de la ambigua fascinación
que los brasileños sentimos por nuestros vecinos — esa mezcla de admiración y extrañeza, de identificación y espanto: aquello que Ernesto Sábato llama la “realidad espiritual argentina”— me sacudí de emoción con la lectura de un hijo sobre la trayectoria de su fallecido padre. Al oír la película en español, se me ocurrió pensar que solamente el idioma de
Cervantes podía alcanzar a reflejar la integridad de la aventura humanista del Dr. Mascardi”.

Las sustancias elementales de Mascardi, por Rogelio Villarreal (fragmento)
“(…) Al terminar los talleres me invitó a comer al Pippo, de la calle Montevideo —a donde iba de chico con su padre—, y ahí hablamos largamente de nuestras vidas y proyectos. De Rosario y de Crónica Z. Por supuesto, de Sustancias
Elementales, cuya primera serie me enviaría pronto por correo. Ustedes saben de qué tratan.

Yo, como mexicano, sólo puedo decir que historias entrañables como ésas hacen tanta falta en mi país, tan dolido y tan golpeado. Relatos de una sencillez perfecta en los que se entreveran la fantasía, las tradiciones, la solidaridad, el humor, las ganas de vivir y de encarar el futuro con confianza y optimismo, sin importar los rudos golpes y obstáculos de la
vida. El aire, el fuego, la tierra y el agua como elementos que nos dan vida, protegen y sostienen. En esos cuatro segmentos conocí bibliotecarios, futbolistas e instructores de natación capaces de entusiasmar a un ejército de zombies. Sustancias Elementales, de impecable producción, debería verse en toda la América Latina pues son extraordinarias
lecciones de buena televisión y de conmovedora humanidad”.

Colón de nosotros, por Julliana de Melo (fragmento)
“El documental “Gud mornin Colón” cuenta la historia de un grupo de realizadores audiovisuales que deciden revelar una ciudad, sus personajes y costumbres, a través de lo que se escucha y produce en las radios locales. Pero de pronto te das cuenta de que no sólo es eso. Y te acercas. Y te prendes. Y te tomas. Porque la pieza de Juan Mascardi y equipo es, a
la vez, particular y universal, y tiene más Latinoamérica de lo que se imagina. Al margen de la cuestión del idioma y los
regionalismos, Colón es para mí como una pequeña ciudad del Brasil o de otros países latinos donde se percibe la desigualdad social y el mantenimiento de la oven democracia se materializa en la libertad de expresión y la difusión de la cultura popular. No es peor ni mejor, es distinto. Y, por eso mismo, igual”.

Pasado indígena, sudestada y hotelería, por Leandro Arteaga (fragmento)
“Nostalgia, tristeza, se eligen como palabras lugareñas, cuando se visita al viejo hotel de Melincué, resistente como
un titán —dice la señora— ante tantas inundaciones. Vestigio de tiempo ido, también de furia de sudestadas. Viento y agua como causales de desgracia, de partición entre lo que era y lo que es, pero también como consecuencia de maldiciones indígenas, de comunidades arrasadas”.

Caminar, por Elbio Córdoba (fragmento)
“Juan Mascardi tiene corazón de pasajero. Sus huellas pasean por sus recuerdos. Sus obras son sus pasos. Pasos de un
camino sin rumbo, sin tiempo que obligue a cesar. Sabe que cuando los trayectos importan más que los objetivos, el tiempo no apura. Sabe que el espacio es mayor cuando son huellas las que fijan rumbos. Sabe que el bosque se ve más claro al pie del árbol. Que las cosas se ven mejor cuando se deambula por ahí nomás. Porque sólo quien estuvo ahí encuentra después. No haber estado ahí, haber pasado de largo, obliga a retroceder. Sólo las certezas del pasado nos protegen de los miedos al futuro”.

Para acceder a los textos completos del catálogo podés descargarlo desde aquí:

El mundo a través de las personas

1 COMENTARIO

  1. […] “El mundo a través de las personas” es una excusa. La excusa del encuentro, de ir al cine para volver a ver qué hicimos en esos diez años. Diría el periodista mexicano Rogelio Villarreal en el catálogo de la muestra: “Relatos de una sencillez perfecta en los que se entreveran la fantasía, las tradiciones, la solidaridad, el humor, las ganas de vivir y de encarar el futuro con confianza y optimismo, sin importar los rudos golpes y obstáculos de la vida”. Volver a vernos con todos los protagonistas de estas historias en una sala a oscuras, acomodador mediante. […]

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