“La IA no supera al ser humano”

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Levanta una mano robótica y saluda. Acomoda varios objetos sobre una silla, que no utilizará para sentarse, solo para apoyar algunas cosas que parecen juguetes. “Busquen en sus teléfonos Marcela Robot”, en modo imperativo comienza. Buscás y aparecen varias de sus actividades y nos pide ver la última vez que estuvo en Rosario. Con eso rompe el hielo Marcela Riccillo, la argentina más influyente de Inteligencia Artificial y Robótica en el mundo. Está en el CIITI 2019, en la UAI.

La AGI, es la inteligencia artificial general, una conciencia artificial. Iguala o excede a la inteligencia humana, pero “no existe ni va a existir”. “La máquina no tiene inteligencia ni emociones”, dice Marcela. Y nos advierte acerca de qué sucedería si esta utopía llegaría a ser real. Habría máquinas, que se crearon con el fin de asistir a humano, nos dirían que no quieren hacer ciertas tareas porque no tienen ganas. Pero para que eso suceda “debemos pensar en un alma”. Nombra a Pepper, el “humanoide” que asiste personas. Estos charlan con la gente, empatizan e interactúan. Pero ella insiste en sostener que no nos reemplaza. Hace foco en el brazo de este, y nos compara con él. El robot debe activar el motor del hombre y el del codo para poder activar el elevamiento de este. Un humano por el contrario “simplemente lo levanta”, claramente evitando hablar de todos los procesos que hacen tendones y demás.

“La Inteligencia Artificial no supera al humano”, este es el hilo conductor de toda su exposición. Es férrea creyente en este concepto. Destaca que nosotros poseemos una gran ventaja por sobre esta inteligencia: tenemos un cerebro flexible, podemos aprender varias cosas a la vez. E insiste en cada oportunidad que la IA vino a “complementar al ser humano”. Retoma el concepto de que somos irremplazables y habla del futuro del trabajo. En este campo, parece que habla con cierta bronca, y vuelve a decirnos que no seremos reemplazados, sino que nos complementaran. Pero por otro lado, las predicciones que se hacen sobre esto y otros campos, todas ellas “dependen del humano”.

Dice: Machine Learning, lo googlea. Lee la definición de Wikipedia que dice: “El aprendizaje automático o aprendizaje automatizado o aprendizaje de máquinas es el subcampo de las ciencias de la computación”. Levanta la cabeza luego de mirar la computadora y expresa: “Es manejar datos”. Son máquinas que procesan datos, millones. La BigData antes no existía simplemente porque la tecnología no lo permitía pero esta no hizo que desaparezcan cargos. A creado nuevos como el CIO, es el responsable de los sistemas de tecnologías de la información de una empresa a nivel de procesos y desde el punto de vista de la planificación. O sea, la tecnología avanza y los puestos de trabajo no desaparecen, aparecen nuevos.

Retoma el concepto del AGI. Y nos habla de Alexa. Saca un vaso térmico dado vuelta y simula que es el parlante inteligente. El smart speaker nos permite “tener una conversación” con los robots. Pero Marcela nos da cuenta de que para que esto pueda suceder, usan Machine Learning, hay aprendizaje. “Simula ser un cerebro un cerebro humano con algoritmos matemáticos”. Cada vez que hablamos, deben interpretar cada frase y cada palabra, porque para un robot cada una es distinta. Aprende y deduce que es cada cosa. Pero va más allá y comenta en qué nos puede complementar y ser útiles al 100%. Estas máquinas, pueden predecir, pueden reaccionar a ciertas cosas y para esto existe la Inteligencia Artificial. Pero si comenzaran a existir unos que piensen y hablen por sí mismos, deberíamos a enseñarles a vivir entre humanos y una comunidad. Habría que educarlos en derecho, moral y hasta religión. Parecería la serie “Futurama”.

Compara al sistema neuronal humano con el de robots. Las redes neuronales simulan ser ese sistema de transmisión de datos y de selección de cuál es más importante. Hacen una sinapsis pero por medio de técnicas matemáticas. “Aprenden solas pero un humano le enseña al comienzo”. Si bien las máquinas aprenden solas, Marcela, nos dice que “los creativos somos nosotros”. Por eso siempre vuelve al punto de que no podrán suplantarnos. Aunque haya computadoras que realizan miles de tareas antes hechas por el humano o no, nunca desarrollarán un proceso creativo. Así también, describe la situación entre el deep learning y el aprendizaje de un niño. A una máquina hay que enseñarle que un perro es uno en cada ocasión que se presenta uno con rasgos distintos. A un infante solo hay que mostrarle un ejemplo de perro y “decirle: mirá ese babau”. Todo el tiempo recalca en ese punto, no nos pueden superar.

“No creo en predicciones, creo en tendencias”, la frase que podría resumir muchas de las cosas que Riccillo dijo. Ella ve que el mundo va hacia un cambio que se está transitando en estos instantes, con nosotros de protagonistas. “La idiosincrasia va a cambiar y nos vamos a acostumbrar”.

Francisco Quatrin

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