Laura Zommer: “El periodista está obligado a decir la verdad de los hechos”

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Verdadero; verdadero, pero; discutible; apresurado; exagerado; engañoso; insostenible o falso. No todo es blanco, ni todo es negro. No todo es un river-boca. La mayoría de las cosas son grises, y esto lo demuestra Chequeado en cada afirmación que indaga.

Laura Zommer es licenciada en Comunicación y Abogacía de la Universidad de Buenos Aires. Trabaja como periodista desde sus años como estudiante, en el Diario La Nación, cubriendo tópicos relacionados con derechos civiles y corrupción. Luego ejerció como jefa de gabinete en la Secretaría de Seguridad del Interior, y más tarde, como directora en el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC).

En mayo de 2012, llega, quizá por accidente, a integrar el equipo de Chequeado. Hasta ese entonces, Laura aún trabajaba en CIPPEC cuando recibió la visita de los fundadores del medio, quienes buscaban aliarse con el Centro. Desde ese momento, ejerce como directora ejecutiva y periodística de este grupo que busca informar a sus lectores la verdad de los hechos.

Chequeado surge gracias a tres argentinos, entre ellos, un doctor en física, un doctor en química y un economista, que eran y siguen siendo grandes consumidores de medios. Nace debido a que no hallaban en ninguno datos ni evidencia, que era lo que le hacía falta al debate público de Argentina.

En la plataforma se encuentra publicado el método que utilizan para chequear las afirmaciones, el cual fue realizado por ellos y consultado con expertos. “No chequeamos todo lo que se dice en el debate, sino sólo aquello que es contrastable, no chequeamos opiniones, no chequeamos ideas, no chequeamos futuro”, afirma Zommer.

El método consta de ocho pasos:

1- Seleccionar una frase del ámbito público.

2- Ponderar su relevancia.

3- Consultar a la fuente original.

4- Consultar a la fuente oficial.

5- Consultar a fuentes alternativas.

6- Ubicar en contexto.

7- Confirmar, relativizar o desmentir la afirmación.

8- Calificar.

Una vez terminado el chequeo, es revisado por un redactor, luego corregido por un editor, y por último, revisado por Laura. “Todas las notas son leídas por, al menos, ocho ojos”, expresa la directora.

No obstante, es posible que cometan errores. En caso de haber uno, su metodología posee una política de corrección, que es pública y es su contrato con la audiencia. En el momento en que alguien les hace saber o ellos mismos advierten que cometieron una equivocación, lo aclaran de manera transparente. Esto quiere decir que “no solo bajamos la nota o la borramos, sino que explicamos que en la versión original decía una cosa y en realidad debió decir tal otra”, expone Laura.

A su vez, cuentan con un procedimiento para verificar contenidos virales sospechosos que cuenta con dos matices. Por un lado, no siempre se sabe quién es el autor originario de una afirmación, por lo que no todas la veces es posible consultar a la fuente. Por el otro, en general la desinformación afecta a alguien o a algo negativamente, entonces, en esos casos se consulta a la víctima o persona afectada. “No porque esa consulta nos sirva para desmentir el contenido, sino porque nos parece importante que pueda estar la voz de aquel que se vio perjudicado por ese contenido”, declara Zommer.

Por lo que se refiere a tecnologías, Chequeado desarrolló el Chequeabot. El mismo, utiliza inteligencia artificial y machine learning, y aprendió a distinguir qué frases son chequeables y cuáles no. Hoy en día, durante los chequeos colectivos en vivo, lo que realiza es desgrabar de manera automática con una herramienta lo que se expresa y distingue en esa transcripción cuáles son las afirmaciones posibles a ser chequeadas. Asimismo, selecciona las declaraciones relacionadas con chequeos anteriores. Algunas de las plataformas que también utilizan son Infogram, WordPress y Drive, entre otras.

Por último, en Chequeado se encuentra publicado un excel con medios que en realidad no lo son, sin embargo, se presentan como tal y generan desinformación.

Minutos antes de finalizar la llamada, Laura responde a una última pregunta y sintetiza: “Lo que nosotros planteamos es que es posible opinar lo que uno quiera, uno es libre de hacerlo, pero si uno es periodista lo que no puede es falsear los hechos. El periodista está obligado a decir la verdad de los hechos con todas las limitaciones o comillas que valgan la pena”.

Por: Inés Platini

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